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miércoles, 27 de enero de 2016

Lo prometo

-Prométeme que no volverás a pedir más de lo que sabes que no puedes pedir.

-Lo prometo.

-Bueno, en un rato lo volverás a hacer, pero al menos serás consciente de que las cosas son así y así se quedarán. La frustración no es una opción. Bien.

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Yo a ti no te debo nada. Y tú a mí tampoco. Finito. Con calma y sin enrevesar las cosas. ¿Para qué? Tenía que darme igual desde hace mucho, pero bueno, mejor ahora que jamás. Ahora es una mosca que vuela cercana y su zumzum no molesta. Antes daba miedo: si abríamos la venta la mosca podía estamparse contra una pared. (...) No, no es una buena metáfora. Tampoco importa, estamos borrachos. Sobre todo yo. Literalmente.

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Prometo tener las cosas claras. No me importarán las nimiedades. Ahora sólo va a pasar una vez (por eso escribo "sólo" con tilde, la vida consiste en eso) y hay que aprovecharlo. Tienes razón, cuando soy liviana todo es muchísimo mejor. Y os veo más. Y los dolores duelen menos. Y las noches son más claras y los días más justos.

Gritaría todas las cosas que salen de ideas que intento acallar. Todos tenemos miedos. Todos los gestionamos de mil maneras distintas. Distintas como son las caras que tenemos al salir a la calle cada día de nuestra vida. Y como hace demasiados meses que no me siento callada a mirar al infinito durante veinte minutos tomando consciencia de esos miedos, y esas caras, y esas peticiones vitales que habitan en lo más hondo, profundo y secreto de mi ser...


...me voy a la cama. Lo prometo.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Guardo sólo lo que yo quiero

Yo iba en un tren sin maquinista,
mi barco irremediablemente se me hundía
y los mandos de mi avión estaban rotos.
 
¿Dónde están los días que no llegan?
 
Caminaba descalza por gravilla, y mis pasos lloraban silencios de meses y meses. Entendí el vacío del espacio, y rellenasteis lo restante con explicaciones. Nadie y todos tienen culpa: c'est la vie.
 
¿Dónde está la calma que pedía al principio del principio?
 
Corría ladera abajo sin control, y un manto azul y siete estrellas me miraban caprichosos. ¿Volveremos a encontrarnos algún día? En un pedazo de cuero guardo sólo lo que yo quiero. No sabemos dónde estamos, pero no importa porque no paramos de movernos; quizá cuando me detenga a respirar consulte el mapa, pero por ahora queda aire en mis pulmones: P A R A  G R I T A R lo que me apetezca.
 
¿Dónde guardas el apetito de mundo?
 
No sé hacia donde voy, ni hacia donde vas, ni hacia donde vais... pero espero veros por el camino. La vida nos depara muchas cosas: más de cuatro soles y menos de cien mil heridas. Y lo que tenga que ser será, siendo imposible saber si le era posible ser otra cosa.
 
Abrochaos el cinturón, porque he tomado el mando en la locomotora; ayudadme a achicar el agua en este bote, y recordad cómo se abre un paracaídas.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

SOL

Grande y redondo. Caliente. 
Desde lo alto, mirando a los de abajo. 
Solito. 
Muy solito.
¡Ay Sol, Solete, Solito!

Grande y redondo. Ardiente.
Amigable sonríe, con su trabajo.
Solito.
Muy solito.
¡Ay Sol, Solete, Solito!

Susurra en silencio sollozos perdidos,
¡Ay Sol, Solete, Solito
Que lloras y sueñas con historias de libros!
¿Es que nunca has sentido el aliento del viento,
el romper de la risa o el frescor de los besos?

Mas no dices nada, y nos miras con calma.
Grande y redondo. Valiente.
¡No llores, no sufras, que voy pronto a verte!
Estela de fuego, cohete de verde.

¿Me esperas solito?
¡Ya voy Sol, Solete, Solito!


miércoles, 13 de junio de 2012

T. de "Tears"

Subía por la calle Montera con un nudo en la garganta. Conseguí llegar hasta la calle Fuencarral, a la altura de la tienda de "Custo - Barcelona" sin llorar. Me recoloqué el sobrero blanco y las gafas de sol, en breves cualquiera me reconocería y tampoco tenía mucha intención de que se me vieran los ojos llorosos. El resto del camino lo hice con la cara repleta de surcos de lágrimas extrovertidas. Y mi ipod no me hizo ningún favor: sonaban canciones que de una forma u otra me recordaban a tí.

Me acordé de mis primeras impresiones que despertaste: nuestra delegada responsable, de una tarde veraniega en una tetería de Ópera donde me contaste todas tus pesquisas hasta el momento, de la vez que hablamos en el cubo el día de mi cumpleaños hace ya dos años... como si siempre hubiéramos tenido confianza la una con la otra. Me acordé de las risas que nos echábamos durante segundo de bachillerato, "Pepito S.A.", las regañinas porque no nos callábamos, la serie a la que nos enganchamos juntas y demás chorradas. 

S. & C. Lo mucho que nos habíamos apoyado

Pese a que casi me choqué contra un señor por culpa de las lágrimas, que no me dejaban ver, me reí sola acordándome de la mañana aquella de julio, las dos en bañador conversando -primero de nuestras cosas, más adelante pasando a ser "abuelas"-

En fin, supongo que incluso antes de que embarcaras en el avión yo ya te echaba de menos. Y de cada cinco imágenes que aparecen en mi fondo de escritorio, sales en tres, pero eso ya estaba de antes...  Confío en tener noticias de tí, y que sean buenas.

miércoles, 25 de abril de 2012

Dejamos de querernos

-No sé, tampoco importa mucho, ¿no?
-Ya, pero Poppy, tampoco decir "dejaron de quererse" es algo muy explicativo.-
Ella le dio otra calada al cigarro con elegancia y le miró con desgana.
-Esas cosas pasan, lo sabes, ¿verdad?-
-Si, ya lo sé...- de repente la miró extrañado -¿Y desde cuándo fumas tú? Antes no lo hacías.-
- Eso era antes, ya lo has dicho tú. -pero como quedó un poco borde añadió -No sé... después del rodaje empecé. No recuerdo bien el día.-
Ni siquiera intentó hacer memoria, en realidad no era necesaria. Ese tipo de cosas sólo empezaban por una razón: algún chico. Éste o aquel, daba igual, pero siempre era algún chico. Así que recordar porqué había empezado a fumar sería recordar algo doloroso, o al menos, incómodo... 
-Llegará el día en que te arrepientas y que lo intentes dejar.- Siguió Roger.
-Pero ese día aún no ha llegado-
Roger calló un rato corto. La miró con disimulo intentando ver qué iba mal.
-¿Estás bien?- Le preguntó al fin.
-¿Me ves mal?- Respondió ella.
Pero, al menos físicamente, nada iba mal. La verdad es que estaba guapísima. Como siempre. Sólo que no tenía ese encanto ligado a su buen humor. Estaba "grismente atractiva" en el sentido de que su enfado para con el mundo conseguía que tuviera una belleza sobrecogedora. Muy seria. Roger no sabía si le gustaba este cambio. Probablemente no. Prefería a la Poppy que se reía como una descosida tras sus gorros y sus pañuelos. Era como un sol. Y ahora parecía más bien un nubarrón gris, elegante pero turbador.
-Vamos, que tengo mal aspecto... encima eso.-dijo ella al ver que Roger no respondía. Y mientras sujetaba el cigarro en los labios revolvió su bolsa en busca de maquillaje.
-No, no, que no es eso... estaba pensando. Estás bien, como siempre. Pero estás... ¿peleada con la vida?-
Se puso las gafas de sol y con el semblante más serio que en el funeral de Vicenta le dijo a Roger:
-Digamos que como esa pareja, hemos dejado de querernos-

lunes, 23 de abril de 2012

El kilo de sardinas de rodin

Me senté en el muelle a mirar como descargaban los barcos. Aún no había salido el sol casi, y a mí no se me había ocurrido nada mejor que salir a la calle. A dar un "voltio". Y mientras los pescadores iban de acá para allá estuve entretenida... el problema fue cuando se metieron todos en la lonja a subastar. 

Ya lo había visto muchas veces, desde que era pequeña y mis padres nos llevában a Fadrique, a Miguel y a mí a ver el evento. Realmente era todo un espectáculo: peces espadas desangrándose en el suelo y mucha gente alrededor escuchando a otro que recitaba números a toda velocidad como si su vida dependiera de ello.

El caso es que mientras ellos se metieron en el edificio me quedé yo en el silencio del día y con el ruido ensordecedor de mis pensamientos. 

What was going wrong? I didn't know, but surely something was working the other way round... I wanted things I didn't have, and when I had them, suddently they became stuff I had no intention to keep anymore. Somehow they lost their charm... if they ever had it.
But was I actually doing it? Maybe it was just my impression... or maybe I got bored of them because they wouldn't pay me attention. Or perhaphs it was the fun I had while trying to obtain them what was important to me. Was I hurting anyone by doing it (If I was doing it)?

I had no idea... about anything. That used to be my main conclusion those days. I would only admit that I desperately needed to feel wanted, interesting... substantial. I didn't know how was I meant to get that, if it should be at a party, from some friendship, from a job... but I wanted it, and maybe I wouldn't play nice in order to obtain it.

Así que mientras mis pensamientos se iban volviendo más complejos y más oscuros decidí salir de esa calma que me dejaba pensar: entré en la lonja y me llevé un kilo de sardinas a casa, esperando que a éstas no les diera por darme conversa y alentar mis pensamientos en el camino de vuelta a casa.

viernes, 20 de abril de 2012

Saltando los charcos de abril

Ahí va Poppy, con sus botas de agua intentando sortear los charcos de la calle Luchana. No hay nadie fuera, será porque está chispeando, y a las señoras no les gusta que la lluvia les despeine el tocado de los miércoles y a los señores el mal tiempo les disgusta... aunque no a todos.

Ella sigue como si nada, en el fondo, las gotas son como besos pequeñitos en la cara. Y a veces, los besos de la lluvia son los más sinceros del mundo, la ternura del ambiente. Llega al final de la calle y decide dar media vuelta: arriba y abajo, arriba y abajo... lleva así toda la mañana, pero con música que le acompaña. Un grupo desconocido, pero interesante.

Al llegar al otro extremo de Luchana, Poppy se sienta en un banco a mirar el cielo gris. En Madrid los días grises no son como en Londres, allí la niebla baja hasta la altura de la barbilla y es imposible ver nada... tiene un punto romántico, misterioso... aquí son días tristones, de asfalto. Son días en los que hay que entornar los ojos porque la luz molesta.

La verdad es que lo de estar hecho un lío no ayuda, Poppy se coloca mejor el gorro y trata de aclarase la cabeza. ¡Ójala estuvieran Fadrique y Miguel para contarles todo! Pero sus dos hermanos se han ido a casa de Vicenta, y no volverán hasta dentro de varios días. 

Quiere que llegue mayo... ¿o no? "Ahh... ya no sé nada de nada". Y tratando de despejarse de nuevo Poppy continúa su paseo por la calle Luchana: arriba y abajo, arriba y abajo... hasta que llegue la hora de comer.

martes, 17 de abril de 2012

El Juicio

Horrible, sencillamente horrible. Todos me rodeaban, a mí, el pobre escritorzuelo que no se enteraba de nada. Todos con sus túnicas oscuras y sus pelucas empolvadas mirándome desde lo alto.

Yo, ¡pobre escritor! con las sienes ya grises y la piel amarillenta de pavor. No había hecho nada, ¡nada! Pero no me creían...

"Número de acusado 0092381776, pase a declarar"

Subí a la tarima de metal arrastrando la angustia, más pesada que los grilletes, y miré al foco y les conté qué había pasado: "Salí la mañana del 10 de abril con el cuaderno de notas a los Jardines de Bonnette, había gente, mucha gente. Y hacia el mediodía comencé a escribir... ¡No pretendía publicarlo! ¡De verdad que era únicamente para mí mismo! Y me dejé llevar... por el aire, por el ambiente, por los enamorados que pasea-"

"Suficiente"

Me hicieron sentar a golpe de barra de metal. Ojos inyectados en sangre. No, por supuesto que no había sido suficiente. Claro que no me creían y pensaban que escribí todo aquello para divulgarlo...

"Sabe el delito del que se le acusa, ¿verdad? c u r s i l e r í a. Y es muy grave, caso 0092381776, la pena es la muerte, a no ser que las medidas correctivas no tengan efecto."

"¡Pero no fue a propósito! ¡De verdad! ¡¡CRÉANME!! ¡Yo sólo escribo de lo que veo, y la mañana del 10... la mañana del 10...!!" Pánico en mi voz.

"Suficiente. Principio de reacción. Procedan"

-Llegaron los hierros al rojo, y clavé mis pupilas en el tribunal como se clavaron los hierros en mi carne. Gritos espantosos que ni yo mismo me creía capaz de emitir. Ví el parque, te ví subida en la barca. Persona ahora sin nombre. Como siguiera aquello serías persona sin rostro.

-Llegaron las descargas, y lloré lo que lloran las cascadas con el deshielo. Las togas seguían impasibles. Olvidé de pronto cómo te movías, pasaste a ser una imagen fija, estática.

-Llegaron la sal y el limón a mis heridas abiertas.... y definitivamente te olvidé: causa de mis escritos, motor de mi esfuerzo y meta abstracta. Ya no estabas.

Humeaba: literalemente desprendía humo y olía a quemado. Caí al suelo de mármol de la sala sin poder casi respirar. Deshecho de persona... lo que quedaba de mí. Y cuando me soltaron, tras caminar sin rumbo por la ciudad, llegué a los Jardines de Bonnette. Estaba tu barca, estaba tu brisa... pero no te recordaba.

Metí la mano en el bolsillo y encontré una nota, palabras puestas en tus labios siglos atrás. Ya no tenía lágrimas que llorar, pero volví a recordarte y supe que te habían llevado, que ya no estabas. Loco de pena marché al estanque, tomé tu barca y tras montarme, la impulsé al centro, lejos de toda orilla.

Salté con todas mis fuerzas. Agua fría. No sabía nadar. Aquí contigo o en ningún lugar.

sábado, 24 de marzo de 2012

Maneras de expresarse

Ya ha anochecido y las farolas sólo iluminan la mitad de las siluetas de las cosas, el cielo está de un azul calmado y los balaustres de casa vigilan toda la calle desde lo alto. 

Yo estoy dentro, espero. Espero muchas cosas. Demasiadas. Pero al menos espero con esa ilusión tonta que hace que resulte agradable la espera, incluso aunque acabe siendo infinita. Eso, una espera infinita. Un ocho tumbado... de tristeza, de felicidad. Ambas ahogan el pecho, pero de igual forma nos recuerdan que estamos vivos.

Ahora el cielo parece una masa densa, está todo tan oscuro que por la ventana sólo veo mi propio reflejo. Si no os importa, me marcho, ya no tengo nada más que escribir... no transmitiría nada. Voy a bailar en mi salón, porque así sí será como sacar todo lo de dentro y estaré como nueva para cuando llegueis.

sábado, 7 de enero de 2012

Casa callada

El mismo lugar que un día significó mi hogar, mi cárcel, cuyas paredes también me dieron calor y sombra...
Hoy está vacía. Silenciosa. Sola. No importa a qué volumen ponga la música o cuántas lámparas encienda: está callada y oscura. Quieta, parada.

El pasillo largo largo parece la entrada a una caverna; el salón, unusualmente ordenado, da la sensación de que el lugar ha permanecido así desde siempre...

Sería divertido teneros aquí de vuelta. Charlaríamos y nos contaríais todo. La convivencia volvería a ser mucho más fácil, y el teléfono dejaría de sonar cada dos por tres. 

No tendría que hacer malabares para arreglar encuentros y horas de estudio.

En cambio estoy aquí, en mi casa callada, con las luces encendidas, y las música a todo volumen. Conversando con la soledad, pasando el rato.

domingo, 9 de octubre de 2011

happy fun-fun pack

"¿Te sientes triste? ¿Agobiado? ¿Vacío? Para esos días en que te ves miserable: ¡¡Happy fun-fun pack!!" dice la tele. "No es necesario sufrir, llámanos y en seguida conseguirás tu Happy fun-fun pack. ¿Te ha dejado tu chica? ¿Le echas a él de menos? ¡No llores mientras tomas esa tarrina de helado de chocolate a cucharadas! ¡No te las des de poeta intentando escribir versos cutres sobre el aroma de su pelo! Llámanos y te olvidarás en seguida." Sigue el presentador enseñando la cajita con dibujos de colores. "¿Te han echado del trabajo? ¿No valoran tu esfuerzo? Estás a una llamada del bienestar completo. Científicos de todo el mundo han comprobado la eficacia de este producto y lo avalan sin reparos (...)"

Él mira a la ventana con aire perdido. Piensa un poco. No tiene ganas ni de cojer el teléfono... pero quizás sea la solución.

P¡iiiii, piiiiiiiiiii, piiiiiiii -Su happy fun-fun pack al instante, ¿digame?- le atiende una mujer de voz suave.
-Buenas, yo...- se le apaga la voz ¿Qué está haciendo? Si lo suyo no tiene solución... lleva días y días así. Sin cambios.
-Espere, no cuelgue por favor. Dígame su dirección, le aseguro que esto funciona.
Tras pensarlo unos instantes, se la dice. Es curioso, porque en ningún momento ha dicho que tenía intención de colgar...
-Muy bien, señor, ¿Es el pedido para ud.?- pregunta la mujer.
-Ehh.. claro, sí.-
-Es que necesitamos saberlo para personalizarlo.- se oye un ruido de papeles de fondo y vuelve la voz femenina- Ya está todo listo. Llegará en aproximadamente 6 horas.-
-¡Pero si son las 10 de la noche!-
-Mire señor, la felicidad no puede esperar. Esa es nuestra máxima. Y no se preocupe por el papeleo, que ya lo organizaremos nosotros. Usted disfrute su happy fun-fun pack.-
-Buenas noches-
-Buenas noches-

La furgoneta carga las cajas. Cada una lleva una etiqueta "Isaac Fernández" "Llanes Armíral" "Silvia Helíces" "Pablo Bergo" y otros muchos más. Las farolas calladas iluminan débilmente el asfalto y las puertas de las casas. La furgoneta de colores va parando en todas y cada una de las viviendas. El operario vestido de colores, tras llamar a las puertas, deja las cajitas de colores y se monta en la furgoneta para proseguir la ruta.

Como las matemáticas, así de simple: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... personas felices. Ni trampa ni cartón. Han abierto las cajas. Y cada una estaba hecha de determinada manera, para un destinatario.

Se despierta. Pese a que es un día nublado se da cuenta de que es un día nuevo, distinto al anterior. Aire limpio y nuevo entra por las ventanas.


--¿Y el happy fun-fun pack? Ah, eso lo han recogido los del camión de la basura hace unas horas.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Y el teléfono no suena.

Chopín se muere por el patio de mi casa, Albéniz parece escupir piedras cuando grita "¡Asturias!" a pleno pulmón hasta que se le desgarra la garganta por los siete pisos. Bethoveen se ha marchado hace ya un rato y Debussy está asomado a la ventana intentando ver la luna grande y blanca que pasa por un trozo de cielo a las 2 de la mañana.

No puedo dormir.

Son redobles de "re" en los oídos, son charcos y reflejos, melodías de otros tiempos que hacen que el presente sea más vívido... que la idea sea fija. Nocturno. Se para el tiempo y la puerta a lo etéreo se abre. Lo etéreo está vacío, lo intangible es lo presente, el insomnio es la realidad y el sueño no existe.

Me voy con ellos a la ventana. Charlemos.
"Por qué no suena?" Les pregunto.
"Ya sonará" Dice Debussy.
"Está en ello, no te preocupes" Consuela Chopin.
"Haz como yo" Anima Albéniz.
Grito "¡¡Asturias!!" yo también; muero por el patio; y con las manos, toco la luna grande y blanca. Un claro, un vals, una raíz flamenca...

No puedo dormir, porque el teléfono no suena.

domingo, 19 de junio de 2011

Casas como cárceles

Increíble. A punto de tocar el cielo, urdiéndo planes maravillosos, armándome de valor para conseguir verte otro rato. Contentísima.

Por dejar ciertos asuntos de lado (que aunque los hubiera trabajado más no habrían variado), por no tener TODO bajo control, o símplemente por tener prioridades distintas. Por dejar la cabeza volar un rato...

Ahora me muero de rabia. Era genial. He pensado en hacer lo impensable... pero no sé hacerlo. Hasta marcharme. Era lo que más me apetecía en el mundo; y aunque no esté todo perdido lo cierto es que la meta estaba muy cerca. Gracias obstáculos, gracias barreras... hoy habéis conseguido que tenga ganas de quemaros, de destruíros. Nunca os habíais portado así conmigo. Las cosas cambian, las personas crecen, y puede que la ausencia de adolescencia sea el peor de vuestros males y mi perdición.

Y mientras a tí sólo puedo pedirte perdón por el plantón... un daño colateral.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El poeta

El poeta estaba a otro nivel. Él mismo lo sabía, pero a nadie más le parecía importar. ¡Qué sabrían ellos de lo que era arte y poesía! El poeta se atusó el bigote y se sonó la nariz: había perdido a su Musa. ¿Qué haría? Sin ella era todo tan difícil... Puede que su Musa pensara que era ella la que estaba siendo dominada por el carácter fiero de él, pero en realidad estaba claro que el poeta no era nada sin su Musa. Dependencia.

"¿Y de dónde demonios me saco yo una nueva Musa?" pensaba el pobre poeta "Yo no quiero ninguna niñata que se crea inspiración... yo quiero una Musa, y hoy en día es complicado encontrar una así..."

Es por esto que, cansado de buscar posibles candidatas asomado al balcón, el poeta se decidió a llamar a la oficina de búsqueda de musas por la tarde.
-Atención a poetas sin inspiración- dijo la locutora- ¿En qué podemos ayudarle?-
Seguro que esta era otra de tantas incompetentes que estaban allí recibiendo llamadas, aburrida mascando chicle con la boca abierta y sin prestar atención a los verdaderos problemas del arte.
-Verá, mi Musa se ha escapado, y me gustaría conseguir otra, pero...-
-Bien, pues le pongo en lista de espera... hay mucha gente como usted-
-Pero no puedo esperar... ¡La primavera va a llegar en seguida y yo no puedo recibirla sin una Musa!-
-Ya... mire, ya le he comentado que usted no es el único. Sólo podemos mandarle un sustituto... pero hay que seguir el protocolo en la adjudicación de musas. No podemos hacer nada más.-
- ¡¡¿Un sustituto?!! ¡Y seguro que será de segunda mano y todo! ¡Venga hombre! Me da igual que haya otra gente como yo... ¿No lo entiende? ¡¡Yo estoy a otro nivel!!-
-Ya, eso dicen todos...- contestó la locutora, y un ¡Pop! sonó en la distancia, indicando que la mascadora de chicle acababa de explotar una pompa rosa gigante- disculpe, pero hay más llamadas que atender, de todas formas se puede dar de baja de la lista de espera en cuanto lo desee. Buenas tardes.-
Y el poeta quedó hablando con el pitido desagradable de la máquina. ¿Un sustituto? ¿Un vulgar muso? ¡¡¿Yo?!! Ni hablar, él no era un cualquiera, antes moriría de soledad que inspirarse de un... un... "musucho".

En realidad, el poeta quería a su Musa de vuelta. Sin ella los poemas no tenían sentido, el agua de las tuberías no le contaría historias venidas de lagos lejanos, el sol de mediodía no haría ruido al entrar por la ventana y la las hormigas que vivían en la maceta del balcón no bailarían al amanecer.

Desolado, el poeta se sentó en el sillón; se atusó el bigote y se sonó la nariz... no lloraría. Por una Musa no se llora... pero por una primavera sin Musa sí. Y ahora él, un poeta a otro nivel, estaba condenado a esperar para siempre en una lista sin sentido con hombres y mujeres que decían ser poetas. Volvió a atusarse el bigote y se levantó del sillón. "¿Y si vuelve?" Se preguntó. Y por eso se acercó a la puerta de la entrada de su casa de poeta, quitó el pestillo y dejó la puerta entornada... quizás su Musa volvería. Se sentó en el sillón de nuevo y trató de componer versos... pero no podía. Gruesos lagrimones cayeron de sus ojos de poeta, y para cuando la luz del sol -sorda- dejó de alumbrar las páginas arrugadas y esparcidas por el suelo del piso el poeta se había dormido desconsolado.

Masu llegó tarde, serían las 12 de la noche y se extrañó de que la puerta estuviera abierta. Después lo vio allí, sentadito, con las gafas un poco torcidas y el cuaderno de notas ("ilustrísimo cuaderno blanco" como lo llamaba él) en su regazo. Masu sonrió con dulzura; sin duda se había quedado dormido esperando y seguro que ni habría visto la nota que le dejó en su escritorio:
"Voy a los congresos de jardines, llegaré tarde así que no me esperes despierto.
 Te quiero, Masu"

Y seguro que también se habría tomado su retraso como algo fatídico. Pero ella le quería así, tan desordenado, impulsivo y "terremótico" como le llamaba a veces. Tomó una manta del armario y le tapó con cariño.

Aquella noche el poeta tuvo el sueño más maravilloso que tendría jamás. Seguro que fue gracias a la presencia de su Musa, que no se había olvidado de él; el problema está, en que al día siguiente no lo recordó. Y por la mañana, como si nada de la noche anterior hubiera sucedido, el poeta despertó a su Musa con un desayuno primorosamente preparado.